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  • Quiero seguirte, Señor
  • Envianos Locos
  • He encontrado a mi Amigo
  • Fuerza para buscarte
  • Esta edad en que estoy, Señor…
  • ¿Qué quieres de Mí?
  • Señor yo te busco...
  • Partir el pan

A pesar de las incomprensiones de los demás.
A pasar de mis momentos débiles.
A pesar de las horas de cansancio.


Quiero ser dichoso con los que te siguen con corazón sencillo:

Con los pobres que sienten necesidad de ti.
Con los que sufren en su caminar por la vida.
Con los que trabajan por implantar la justicia.
Con los de corazón puro.
Con los que llevan consigo la paz, y la transmiten.

SEÑOR, HAGO OPCION POR LA ALTERNATIVA CRISTIANA

Opto por desterrar de mí la hipocresía, la ostentación, el lujo...
Opto por tener un corazón abierto para dar y recibir perdón.
Opto por atesorar en el Cielo, gastando mi vida por los demás en la tierra.
Opto...

YO TE SIGO

He querido poner la mano en el arado y emprender el camino que tú seguiste.

Haz de mí un hombre recio.
Haz de mí un hombre decidido a no dejar rincones de mi vida sin abrirlos al juicio de tu Palabra.

He decidido no volver la mirada atrás.

Porque es la tentación de quien cree que ya hizo bastante.
Porque es el pecado del que pudo hacer y no hizo.

AYÚDAME, Señor, a ser fiel a mi opción por Ti.

¡Oh Dios!, envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que aman con algo más que con palabras,
de los que entregan su vida de verdad
y hasta el fin.

Danos locos,
chiflados,
apasionados,
hombres capaces de dar el salto
hacia la inseguridad,
hacia la incertidumbre sorprendente
de la pobreza;

Danos locos,
que acepten diluirse en la masa
sin pretensiones de erigirse un escabel,
que no utilicen su superioridad en su provecho.

Danos locos,
locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes del proletariado,
amantes de la paz,
puros de conciencia,
resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier tarea,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
dulces y fuertes.

Danos locos, Señor; danos locos.

Tú eres siempre una sorpresa,
eres el amigo que se encuentra sin esperarlo .
Y yo te he encontrado.

No esperaba conocerte tan de cerca.
Pero llegaste, como a la Samaritana, y me has dicho: "Dame de beber".
Como a Zaqueo, elevaste los ojos hasta el árbol en que estaba,
y me dijiste: "Baja, que quiero hospedarme en tu casa".

Sabes que te necesito, y llegas sin que te llame.
Permíteme acompañarte en el camino.
Tú me conoces y sabes lo que quiero, lo mismo mis proyectos que más debilidades.
No puedo ocultarte nada, Jesús.

Quisiera dejar de pensar en mí, y dedicarte todo mi tiempo.
Quisiera entregarme por entero a ti.
Quisiera seguirte a donde quiera que vayas.
Pero ni esto me atrevo a decirte, porque soy débil.
Esto lo sabes mejor que yo.

Sabes de qué barro estoy hecho, tan frágil e inconstante.
Por eso mismo te necesito aún más, para que Tú me guíes sin cesar,
para que seas mi apoyo y mi descanso.

¡Gracias por tu amistad, Jesús!

Señor y Dios nuestro,
nuestra única esperanza,
no permitas que dejemos de buscarte por cansancio,
sino que te busquemos siempre
con renovada ilusión.

Tú, que hiciste que te encontráramos
y nos inculcaste ese afán por sumergidos
más y más en ti,
danos fuerza para continuar en ello.

Mira que ante ti están nuestras fuerzas
y nuestra debilidad.
Conserva aquellas, cura ésta.
Mira que ante ti están nuestros conocimientos
y nuestra ignorancia.

Allí donde nos abriste,
acógenos cuando entremos.
Y allí donde nos cerraste
ábrenos cuando llamemos.

Haz que nos acordemos de ti,
que te comprendamos,
que te amemos.

Acrecienta en nosotros estos dones
hasta que nos trasformemos completamente
en nuevas criaturas.

Esta edad en que estoy, Señor,
abierto a la vida de par en par,
abierto, sin saber el camino, ni la meta,
abierto y con miedo a caminar.
Esta edad, que es mi edad, la que Tú me diste.
Esta edad que yo vivo en encrucijada.
Esta edad en primavera con la que juego tantas veces a lo loco.

Yo me aferro, Señor, con mis problemas, y me duelen las cosas cada día.

Vivo como quien nace a una vida nueva;
vivo como quien no quiere vivir como antes;
vivo como quien busca la luz y la libertad;
vivo como quien busca el amor y la verdad;
vivo como quien quiere crecer y llegar a ser hombre sin tomarse en serio la vida.

Mi edad, Señor, es la edad de buscar el camino;
mi edad, Señor, es la edad de la vocación, de orientarse en la vida.

Tú me llamas y yo escucho tu voz;
Tú me llamas y también el mundo;
Tú me llamas
y tu voz y otras voces porfían por mi vida que nace de nuevo.

Yo quisiera la cumbre y el vuelo alto;
yo quisiera el dominio y el riesgo de la vida;
yo quisiera buscar el norte de mi vida y seguir, paso a paso, hasta la meta.

Tú me llamas, ¿qué me pides?
Tú me llamas, ¿por qué a mi?
¿qué tiene que ver mi vida contigo?
¿Te intereso?
¿vale la pena que Tú te intereses por mi?

Amo la vida, ésta que tengo; amo la vida y quiero vivir.
Siento mi cabeza muchas tardes, rota de tensión y otras muchas, vacía.
Soy yo mismo que no encuentro, ni me encuentro.
Soy yo mismo que quiero una respuesta a mi vida, respuesta que no doy.
Señor, que tu luz marque mi vida,
que yo sepa el camino que tengo que abrir,
que tu fuerza empuje mi vida y la gaste en servicio a los hombres.
No quiero ser ave de paso, que pasa sin dejar rastro ni estela.
No quiero ser juguete de la vida, ni capricho de las cosas.

Quiero dejar huella de mi paso, que alguien por mí un día sea mejor.

Aquí estoy, Señor, con esta edad que Tú me diste,
abierto el corazón de par en par a tu llamada.

Aquí estoy, en una edad de vacaciones, buscando el rumbo.
Pide sin miedo, Señor, que estoy pronto a responder a tu llamada.

Viniste Como Amigo;
Llegaste a mí, humilde y discretamente, para ofrecerme tu amistad.

Me elevaste a tu nivel, abajándote Tú al mío,
y deseas un trato familiar, pleno de abandono.

Permaneces en mí misteriosamente,
como un amigo siempre presente, dándoseme siempre,
y colmando por completo todas mis aspiraciones.

Al entregártenos,
poseemos contigo toda la creación, pues, todo el universo te pertenece.
Para que nuestra amistad sea perfecta,
tú me asocias a tus sufrimientos y alegrías, compartes conmigo tus esperanzas,
tus proyectos, tu vida.

Me invitas a colaborar en tu obra redentora,
a trabajar contigo con todas mis fuerzas.

Quieres que nuestra amistad
sea fecunda y productiva, para mí mismo y para los demás.

Dios amigo del hombre,
Creador amigo de la creatura, Santo amigo del pecador.

Eres el Amigo ideal,
que nunca falta en su fidelidad y nunca se rehúsa a sí mismo

Al ofrecimiento de tan magnífica amistad,
quisiera corresponder como Tú lo esperas y mereces,
procediendo siempre como tu amigo.
Amén

No me escondas tu rostro.
Mi tierra está seca, sedienta de ti.
Te necesito.

¿Dónde vives, Señor? ¿Cómo es tu casa?

SEÑOR... TU ERES MI AUXILIO

Quiero refugiarme a la sombra de tus alas.
Quiero oír tu voz en la paz y en el sosiego.

Dame valor para seguirte:
aunque cueste,
aunque se rían de mi,
aunque busquen perderme los que dicen mentira

SEÑOR...

— Hazme encontrar “TU HORA”, “MI HORA”.
La hora en que tu Palabra entre en mí y se haga carne conmigo.

— Hazme huir del huracán, y del fuego, y del terremoto,
porque no quiero encontrar un dios falso desde mí a odios y rencores,
porque no pretendo oír voces de dioses extraños desde el ardor de mis egoísmos,
porque no deseo palabras de dioses tranquilizadores que acallan la conciencia de servicio y preocupación por los hombres.

— Háblame, Señor, desde la brisa de la comprensión y del Amor.

UN OFICIO CON PLAZAS DISPONIBLES

SEÑOR JESÚS que llamas a quien quieres, llama a muchos de nosotros a trabajar por ti, a trabajar contigo.

Tú, que iluminas con tu palabra a los que has llamado, ilumínanos con el don de la fe en ti.

Tú, que sostienes en las dificultades, ayúdanos a vencer nuestras dificultades de jóvenes de hoy.

Y si llamas a alguno de nosotros para consagrarlo todo a ti, que tu amor aliente esta vocación desde el comienzo.

Y la haga crecer y perseverar hasta el fin.
Así sea.





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